Me doy cuenta que tengo que verbalizar las tareas pendientes, ponerlas sobre el “papel”, dejar constancia para comprometerme de verdad con las cosas que tengo que solucionar. Y me doy cuenta porque no hace ni veinticuatro horas estuve a punto de meter la pata estrepitosamente, una vez más, con la misma tontería. Repetí exactamente el mismo patrón estúpido que no hace ni una semana que redacté, y lo peor es que no me daba cuenta de qué me gustaba tanto de quien tenía delante. Hasta que le oí hablar exactamente igual que a F, y de repente me di cuenta de que seguía buscándole en otras personas -de que, por desgracia, me lo había encontrado de bruces. En un segundo todo tenía otro significado, estaba siguiéndole el rollo a alguien exactamente igual que la persona cuya historia no he sido capaz de procesar, y cuando se reveló, me dio asco él, me di asco yo y me dio vergüenza toda la comedia en general.
Así que la conclusión es… que tengo que tener mucho cuidado, que tengo heridas abiertas que cometo el error de ignorar constantemente, que tengo que ser más dueña de mis actos, concentrarme más en preguntarme por qué hago las cosas (mejor aún, hacerlo antes de lanzarme a ellas), que no tengo un panorama emocional tan estable como para permitirme ciertas cosas. De modo que me comprometo a trabajar en la lista y de esta noche no puede pasar.