Que quiera comerse el mundo -que crea que puede hacerlo.
Que sepa comprarse la ropa, desde los calcetines hasta un buen abrigo.
Que busque lo estético en todo lo que haga.
Que sepa que un buen corte de pelo viste casi más que nada.
Que huela a colonia con intención.
Que piense más rápido que yo.
Que se apasione por cosas que me resbalan hasta el punto de picarme la curiosidad.
Que no evite hablar de nada.
Que sepa no hablar.
Que disfrute escuchando.
Que se conozca a sí mismo, se guste o no.
Que quiera llegar siempre un poco más lejos.
Que no me deje sola cuando me da el ataque de pena e intento que me dejen sola.
Que tenga más hambre que yo.
Que necesite respirar música para vivir.
Que no se pierda en mis referencias culturales.
Que sepa muchas más cosas que yo, y me las enseñe.
Que sepa ser serio y también ser banal.
Que se respete a sí mismo.
Que sepa reírse de sí mismo.
Que no tenga problemas con la cercanía física ni emocional.
Que no pretenda hacer pagar a las siguientes los destrozos de las anteriores.
Que no deje de creer en las cosas que no le salen bien.
Que tenga manías y defectos, y se guste con ellos.
Que sepa reírse y hacer reír.
Que no se divierta con sitcoms españolas (es mi lista, yo decido!)
Que tenga una cabecita siempre en ebullición, que nunca deje de generar ideas.
Que sepa tomar la iniciativa y también dejarse llevar.
Que se tome en serio las tonterías y sepa ridiculizar las cosas serias.
Que no se desentienda de lo social, de lo político, de lo que es justo.
Que sepa la diferencia entre ser joven y ser un niño, y tenga claro que envejecer es una opción.
Que me lleve a cenar, a bailar y a comprar cosas bonitas.
Que no pretenda adoptar a mi hija.
Que sepa hacer la maleta sin pensarlo mucho y salir hacia donde sea.
Que pueda disfrutar de estar en casa sin ver la calle dos días seguidos, o de no pasar por casa en otros tantos.
Que no decida que algo no le gusta sin probarlo.
Que sepa hablar y escribir con propiedad.
Que conozca su punto de ignición y sepa parar antes de enfadarse.
Que no reaccione con brusquedad cuando se sienta vulnerable.
Que disfrute cuidando y siendo cuidado.
Que sepa que el vínculo más fuerte del mundo es compatible con la independencia personal.
Que adore a mis amigas cuando son buenas y se enfade cuando no.
Que no sea paternalista.
Que se vea a sí mismo como una obra en permanente construcción.
Que me vea venir.
Que sea flexible.
Que no se encasille, que sepa buscar cosas nuevas, es más, que disfrute de lo nuevo para volver a disfrutar de lo viejo.
Que me dé una sorpresa y exista, porque yo, honestamente, ya no creo en él. Siento haberme vuelto una diva de las relaciones interpersonales, pero ya no puedo lidiar con sucedáneos, será perfecto o no será.