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Ya tardaban las dudas en llegar… es el cuento de siempre o es especial?

No quiero a nadie instalado en mi vida si no me inspira un querer profundo, si no le tengo respeto y admiración, si no es un amigo y compañero. Y hoy me he dado cuenta de que cuando llega esa persona lo último que quiero es exponerle a mi vida, justamente por ese querer y ese respeto. Que quiero que tenga algo más pleno y mejor que sexo racionado, que la espera eterna del fin de semana a solas para volar. Que no quiero someterlo a rabietas, sesiones interminables de dibujos, ataques de celillos, conversaciones interrumpidas… que quiero que pueda vivir la pasión, el noviazgo, el enamoramiento del principio sin condicionantes, ataduras ni momentos robados al día.

Yo me he dado por perdida y he asumido que no voy a tener una relación así, comprendo los motivos y es el camino que elegí hace ya unos años. Si volviese a pasar torcería en las mismas esquinas. Pero si soy incapaz de tolerar los amores tibios y soy incapaz de hacer vivir este tipo de relación a alguien, qué me queda? o mejor dicho, qué me dejo?

No sé qué decisión tomar. No sé cómo no ser una imbécil que se preocupa por adelantado -que se protege hasta de lo bueno- y darme permiso para vivir esto hoy y no pensar en mañana. Igual sólo es que mi único amor verdadero es la vida que me he construido y no me apetece que nadie entre en mi castillo. Ni siquiera sé si tengo que tomar alguna decisión.

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29.

Voy a explotar de felicidad, pese a todo lo que sigue fuera de sitio. Cómo es posible que todo se haya encauzado de esta forma casi sin darme cuenta? O ha sido mi actitud de superviviente?

Sea como fuere… me siento muy bien. Me siento tranquila, estoy enamorada de mi vida, de mi hija, de mis amigos, de mí misma, y no, no tengo miedo a ciertas cosas ni al éxito ni al fracaso, simplemente no voy a introducir cambios en esta receta porque sí, porque esta estabilidad lo vale TODO.

Me siento querida, protegida y apoyada. Tengo personas increíbles a mi alrededor a las que quiero muchísimo y puedo sentir que es mutuo. Tengo conciencia de mi fuerza y mi capacidad física y mental y siento que se propaga y se hace visible ante los demás. Nunca había tenido este tipo de autoestima… tengo la sensación de estar metida en una especie de revolución personal muy, muy parecida a la que tuve cuando fui madre… me hace enormemente feliz esa sensación de cambio y crecimiento y aunque no puedo esperar a ver en qué desemboca, voy a saborear el proceso.

Me siento dueña de mis noches, de mi casa, de mis cosas, de mi cuerpo y de la compañía que lo disfruta conmigo. Ya no hay arrepentimiento ni sensación de ceder, no me tengo que comer los complejos ni las idioteces de nadie, y quien tengo cerca tampoco lo pretende. He tenido muchas “parejas circunstanciales” este año y he terminado compartiendo las últimas noches con quien lo hago no es porque sí, y mi cuerpo y mi cerebro me lo han confirmado esta mañana.

Este año puedo hacer cualquier cosa.

Como una cucharada de sal

Hay personas que no te hacen feliz hasta que desaparecen, tú eres una. He constatado lo que hacía meses que suponía, y es el alivio que siento cuando no tengo que lidiar contigo. Es muy triste llegar a esto con alguien tan cercano, porque la vida nos ha situado en el mismo ecosistema, nos ha condenado a sorportarnos y siempre vamos a estar más o menos cerca, incapaces de habitar otro territorio que no sea este lugar común. Pero yo ya no siento nada. No siento apego ni odio ni cariño. Llegaste a cansarme tanto, llegué a soportarte hasta tal punto que mi sistema, en una jugada de autodefensa, se desconectó de tu existencia en este mundo, incluso hasta no suponerme un problema mostrarte cordialidad. Hoy eres un átomo microscópico flotando en el cosmos, eclipsado por las cosas buenas y malas que en él suceden, totalmente desprovisto de cualquier capacidad de influir sobre mi estado de ánimo. Sólo tendría que soplar y desaparecerías para siempre.

A veces me entretengo ensayando mentalmente el día en que te enteres de todo esto. Imagino tu estado de ánimo, la sorpresa, la consternación, la pena. Te imagino atacándome, la dignidad saliéndote hasta por las orejas. Sigo sin sentir nada… es como ver un choque de camiones en televisión con el volumen en off.

Spot the difference

Ya sabía yo que era pronto para dar por despedido a W.

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Y yo procuro dejar aquí constancia de todo lo bueno, para vivirlo dos veces, para mirar a otro lado, para retrasar lo máximo posible la digestión de los desenlaces. Donde nadie lo lea, para no compartirlo, aclararlo ni justificarlo, y donde puedo rescatalo mañana o el año que viene y así viajar de nuevo a este momento emocional.

Si quiero también puedo pervertir los contextos. Puedo quedarme con las sensaciones e ignorar totalmente las motivaciones del otro. Puedo volver para siempre a su mano acariciando la mía, totalmente despreocupado de las demás personas sentadas a nuestra mesa. Puedo volver a esa misma mano apoyada en mi vientre y a su voz acariciándome la mejilla y su nariz apoyada en mi sien, y algo dentro mío ardiendo, roto y feliz, en tiempo de descuento, la música de fondo alejándose y el resto del mundo desapareciendo. Puedo volver al abrazo fruto del entusiasmo, a las manos revolviendo mi pelo, al abrazo protector… hacer que signifiquen lo que a mí me dé la gana y vivir de las rentas tanto tiempo como sea posible.

Esta mañana se me ocurrió que quizá mi propósito es el de curar las alas a los pájaros para que vuelvan a volar, y lo hagan tan alto como merecen. Lo hago constantemente, lo estoy haciendo hoy mismo. Espero las noticias igual que un reo espera la fecha de algo que hace años que sabe que va a ocurrir.

No fue la curiosidad…

Últimamente todas las mañanas me despierto de viernes. Salto bailando de la cama. Y las noches están por fin a la altura… estoy disfrutando, saboreando cada una de mis noches, con una sensación de pertenencia al lugar donde estoy que nunca había experimentado. En esta casa ya no suenan canciones tristes.

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…quien lo probó lo sabe!

Creo que me vas a dejar muy pronto, y que será la última vez. Después de eso nuestras vidas no volverán a coincidir, y será como si estas semanas, este oasis mío emocional, sólo hubiésemos cogido carrerilla juntos para salir corriendo después en direcciones totalmente opuestas.

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