Feeds:
Entradas
Comentarios

Desmontando a F

F es otro de los agraviados a los que he entregado mi precioso tiempo este año. De verdad que le doy vueltas, miro atrás y me pregunto qué demonios me ha pasado en la cabeza para dar estos tumbos, probar ahora con éste, ahora con aquel, sabiendo que ninguno me servía. Bueno, me lo pregunto y lo sé, sólo huía de quien de verdad vale la pena.

Seguir leyendo »

10m

Diez meses perdiendo la cabeza lenta pero inexorablemente, negándolo pero sin poder detenerlo. Tenía que llegar el día en que lo soltase todo, y qué mejor que aquí, donde no me lee nadie.

Febrero. Recuerdo las primeras palabras que cruzamos. Tú eras tan tímido que yo me crecía, confiada de que me iba a entretener fácilmente y sin consecuencias. Parecías tan interesado, buscando la ocasión para coincidir de forma más o menos sutil… me sentía halagada y me moría de curiosidad. Todo parecía tan sencillo, respondías tan bien… Y de pronto el primer chasco. Recuerdo haber estudiado y reestudiado el momento con D, la recuerdo con el asombro en la cara el día en que se lo conté, como si ella misma estuviese en mi lugar. Ahí aún no perdí la cabeza, pensé que podíamos ser amigos… creo que seguiste enviando señales absolutamente equívocas y ambiguas un tiempo más, y después, sinceramente, ya no sé si cambiaste, si cambié yo, o si cerré los ojos y me tapé los oídos, pero dejé de verlas.

Seguir leyendo »

Desde que empecé a verbalizar ante mí misma (y un poquiiito ante los demás) todo parece ser más positivo. Eso, y saber que no me dejas.

Ya sé que van a haber momentos difíciles, que tendré bajones y que voy a tener que arreglármelas para gestionar situaciones dolorosas; pero hoy me hace jodidamente feliz que existas en mi mundo. Podría reventar de felicidad, de hecho creo que lo haré esta noche. No más canciones tristes!

You’re so gorgeous I’ll do anything!
I’ll kiss you from your feet
To where your head begins!
You’re so perfect!
You’re so right as rain!
You make me
Make me hungry again

Everything you do is irresistible
Everything you do is simply kissable
Why can’t I be you?

I’ll run around in circles
‘Til I run out of breath
I’ll eat you all up
Or I’ll just hug you to death
You’re so wonderful!
Too good to be true!
You make me
Make me hungry for you

Everything you do is simply delicate
Everything you do is quite angelicate
Why can’t I be you?

You turn my head when you turn around
You turn the whole world upside down
I’m smitten I’m bitten I’m hooked I’m cooked
I’m stuck like glue!
You make me
Make me hungry for you

Everything you do is simply dreamy
Everything you do is quite delicious
Why can’t I be you?
Why can’t I be you?
Why can’t I be you?

You’re simply elegant!

 

farewell

No tienes ni idea de lo que ocurre y en parte es mi culpa, o es gracias a mí. Te oculté lo más grande que tenía dentro, no te dejé asomarte al agujero. Necesitaba imperiosamente guardar esa parcela, no compartirla contigo. Si lo hubiese hecho, habrías entendido el por qué de los cambios de humor, de la falta de ánimos, de las tristezas sobrevenidas que aparecían de pronto y se me llevaban por delante. Nada hubiera sucedido del mismo modo y por eso lo escondí. Y tú tampoco insististe demasiado en averiguar qué se te escapaba. Yo sé que te aburren mis dilemas … y que prefieres la versión lite de mí misma, que es finita, plana y manejable. Necesitas una profundidad limitada para no perder -o ganar- la perspectiva de tus propios asuntos. Una implicación limitada.

Hay cosas de las que me siento culpable, y otras de las que no. En algún momento me he convertido en una superviviente y hago lo que sea necesario para estar bien. Siento que llevo casi la totalidad de este año enfrentándome a algo enorme y paralizante con lo que no puedo lidiar. No lo siento, lo sé. Es demasiado grande. He pasado por mil fases y simplemente no se va a ir. Intento dejarlo en un rincón de la mente pero es real, no puedo ignorarlo. En ese contexto, meterme en situaciones estáticas y de difícil resolución me permite saltar más fácilmente de semana en semana, me hace mirar un poco hacia otro lado, me permite seguir colgada en stand by. Balanceándome en el calendario, esperando la fecha que cada día está un poco más cerca. Me he pasado así todo el año, esperando el desenlace. Y de pronto todo se viene abajo, la trayectoria se modifica y me vuelvo a encontrar en Mayo, cuando toqué fondo. Y lo vuelvo a tocar otra vez, y me vuelvo a proteger, y así siempre. Y tú, que nada sabes de todo esto, rellenas los huecos con información inventada, te niegas a escuchar a nadie y dibujas el escenario más favorecedor para ti. Y no me duele nada más que la deslealtad. Y ni eso, porque vuelvo a constatar una vez más… más allá de mi umbral del dolor sólo hay silencio, agotamiento y relojes parados.

Envuélvelo en amor

Después de una semana cargada de ansiedad en la que mi familia se dio la vuelta del todo y el trabajo me terminó por hundir…

Te he llamado llorando este mediodía como una diva contrariada. Te he pedido que vinieses y no has dudado… en el fondo sabía que lo harías y me odio un poco por ello. No quería otra cosa que hundirme en tu jersey, en el olor a amor infinito de tu perfume de siempre. Y me he hundido. No podía dejar de llorar, en parte porque había llegado al límite de mis nervios, de la tensión soportable, y en parte porque el momento era balsámico. Me has abrazado como nadie desde hace tiempo, podía sentir el amor y el cariño llenando mis huecos, tapando heridas. He vomitado todo lo que tenía dentro, lo has racionalizado para mí, hemos ajustado algunas cuentas, reído y llorado juntos. No puedo estar contigo, pero siempre serás el más especial.

Y tú viniste a buscarme por la tarde. Siempre estás dispuesto a remangarte y hacer el trabajo sucio. Me dijiste, llora o échame la mierda encima, lo que necesites. Me has aguantado más de una hora hablando sin parar, vaciándome de nervios, desesperación, frustración, enfermedad y desapego. No creo conocer a nadie que escuche como tú. Tienes los ojos tan limpios, tan francos… escuchas con inteligencia, apuntando cosas, regalándome ese punto de vista tuyo tan especial  y necesario. Después haces tu magia habitual… se nos va la olla, la comida se convierte en merienda, cervezas, risa tonta, más cervezas, y la tarde se convierte en cena, planes, confesiones que ya no pensé que te oiría nunca, terminas de relajarte, lo sueltas todo y nos burlamos de todo el mundo, hacemos un poco el tonto, te vuelvo a decir que tienes ojos de niño porque eres un niño y tú me tomas el pelo para que me meta contigo… ya no me acuerdo del mundo, ya no sé quién fui ayer pero desde luego era una impostora. Me abrazas, me siento pequeñita, me esfuerzo en retener cada segundo, la temperatura, el olor de tu abrigo, tu respiración, el color de la noche, y lo guardo en algún rincón mental de donde rescatarlo más tarde. El cosmos, al fin en orden, se vuelve a adormecer, y los planetas nos acunan en vez de amenazarme. Y te quiero TANTO.

Me desperté marchita y me voy a dormir con la sensación de estar envuelta en cariño.

Nuevos planes

Estuve a punto de llamar a D para tratar de remontarnos a nuestros inicios y preguntarle por qué mierda hacía las cosas que hacía. Intentaba averiguar qué patrones repito, si es que busco lo mismo o es mi forma de actuar la que provoca las mismas reacciones. Si no le llamé, finalmente, fue porque no me pareció justo, no porque la idea fuese descabellada. Que lo es, sí, pero a ver cuándo me ha frenado a mí eso. Así que me he limitado a darle vueltas y más vueltas, decidir y desdecidir… aún con la sensación de estar decidiendo qué traje ponerme sin que me hayan invitado a la fiesta.

No tengo ganas de poner orden en mi cabeza. Lo que NO quiero, por donde no voy a pasar, eso lo tengo clarísimo, sé que esta vez sí voy a actuar en consecuencia, que no voy a hacerme daño porque sí, y siento que ahora mismo me basta. Eso, y hacer callo otra vez… me he dado cuenta esta mañana. Con el tiempo, cada vez me pongo antes la armadura… me quedan balas para disparar, y ya no pregunto primero.

.

Al límite de un temblor,
de conspiración divina,
el rumbo de tus sueños,
coincide con mis pesadillas.

Qué semana tan terrible, triste y agotadora.

Estaba pensando hoy en cómo el contacto con otra gente nos hace lo que somos. Pensaba en el modo en que mi hermana ha terminado por coger un avión sin contárselo a nadie y salir literalmente volando. En una casa donde no se puede hablar, no se cuentan las cosas. Hemos aprendido a relacionarnos sin relación, a no decirnos nunca lo que sentimos (tampoco lo sabemos, creo), a no mirarnos a la cara cuando nos hablamos. Ese es el sitio de donde vengo y la forma en la que me educaron, en el silencio y el hielo en lugar del amor, y apenas hay personas en el mundo con las que me salga ser otra cosa que un témpano. Si no fuese por mi hija, ya me habría podrido del todo por dentro.

Pensaba en relaciones amorosas complicadas, en cómo me hiciste adaptarme a tus limitaciones, para que tus tabúes dejasen de serlo para convertirse en protocolo, en civilización. En cómo me enseñaste a esconder el amor para que no te asustases al verlo, a no abrazar muy fuerte para que no quisieras irte, a no pedirte nunca nada para que no tuvieses que negármelo. Aprendí a parecer siempre un poquito más dura que tú, siempre de vuelta de todo. Siempre preparado un gesto irónico, siempre sarcástica, siempre descreída y un poco cínica para que no creyeses que podría enamorarme de ti.  Siempre comprensiva con tus filias, para que no dejases de compartirlas. Siempre libre y disponible, para que no sintieses la presión. Aceptando los desplantes con un gesto despreocupado, quitándoles hierro, que no pareciese que me rompías un poquito cada día, por si acaso te sabía mal y parabas. Dando diez vueltas a tus actos hasta justificarlos, para no tener que mandarte a la mierda, para evitar una discusión que te alejase de mí. Siempre fingiendo que no pasaba nada, que todo era genial, que eso era lo que quería de tí. Tan cómoda en mi papel de mierdecilla. Yo no sé las veces que me dije “Nunca, nunca más te dejes hacer esto”.

Recuerdo que mi madre siempre me decía “Hagas lo que hagas, no dejes de trabajar. Júntate con alguien a quien en realidad no necesites. No pasa nada si no le quieres mucho, porque el amor se termina igual. Que tenga su dinero y sea más listo que tú. Sé madre tan tarde como puedas. Sé egoísta.” Y yo tan orgullosa de ser todo lo contrario, hasta el día en que vi que ese proyecto de mujer que mi madre intentaba dibujar es justamente lo que fingía ser cuando estabas cerca. Gracias mamá, aunque nunca te lo diría personalmente. Ahora creo que tal vez sí eres más lista que yo.